Paloma se convertía en Julia una vez a la semana, los martes por la tarde.

Era martes y Paloma antes de salir del trabajo pasó por el baño para cambiarse de ropa. Cambió los pantalones vaqueros que llevaba por una falda negra ajustada, desabrocho un botón de su camisa rosa y los mocasines negros de Paloma los cambió por las sandalias de tacón de Julia. Se pintó los labios con la nueva barra que había comprado el martes anterior, soltó la coleta de su pelo. Subió al coche y tomó la carretera de Andalucía.

Cuando llegó a Aranjuez todavía no eran la seis, el Cine Capitol acababa de abrir, miró la película que ponían esa semana: “Volver” de Almodóvar. Entró en la sala, las luces estaban ya apagadas. No distinguía bien los asientos, contó las filas una, dos… trece y catorce. Se sentó en la segunda butaca, junto a un hombre.

Al terminar la película Julia pasó al aseo del cine y cambio la ropa de julia por los pantalones y zapatos de Paloma. Se hizo una coleta. Subió al coche y se dirigió a Madrid.

Paloma llego a su casa en el barrio de Chamberí cuando estaba terminando el telediario, ya era de noche, Luis estaba preparando la cena, una tortilla de patatas y un poco de ensalada. ¿Qué tal cariño, otra vez Vicente te ha tenido hasta tarde?

Ya sabes, dijo Paloma mientras colocaba los platos en la mesa, todos los martes la dichosa reunión del consejo.

Se sentaron en la mesa y Luis dijo: al pasar por Fuencarral he visto que han estrenado ya la nueva película de Almodóvar, he comprado entradas para el viernes.

Genial, contesto Paloma jugueteando con el tenedor, estoy deseando verla.