Ana entró en su cabeza, una tarde, mientras él dormía. Entró, para saber qué sentía él por ella, para buscar lo que él pensaba. Miró allí, y todo estaba lleno de números, fórmulas, raíces cuadradas, ecuaciones y multiplicaciones. Buscó, y por todas partes había cifras,logaritmos, decimales,quebrados yporcentajes. No encontró ninguna frase, ni una palabra, ningunavocal ni consonante. Miró y por ningún sitio apareció su nombre.

me tienes toda en tensión con tus escritos... geniales.
mucchos besosss decanela y con una pizca de vainilla también.
Azulina amiga: me encanta tu manera de escribir.
Como buena curiosa, tu escrito me dejo pensando, a veces el precio de escarbar en los sentimientos ajenos es darnos cuenta que no somos correspondidos; igual soy de las que prefieren correr el riesgo y averiguar!
Besotes
CIELO
A veces no se sabe qué es peor, si indagar o correr un tupido velo de misericordia..Evidentemente la mejor respuesta nunca es el autoengaño, pero cuánto cuesta averiguar la verdad...
Un beso, me ha encantado tu imaginativo relato.
Nunca hay nada en su mente, es tan triste no ser nada :( muy bonito y mu real.Besos