Si tengo que elegir el mes que menos me gusta del año, ese es agosto, hace calor, todo el mundo sale de Madrid.

Mis hermanos y mi padre, todos están por ahí en la playa, sólo Ana se queda con sus niños en Majadahonda. Mis hijas también se han ido unos días, María con Juanma y Mateo a Zahara, Marta a Denía o está todo el día fuera de casa, aunque este en Madrid y Ana en agosto se vuelve más independe aun.

Mis amigos del trabajo, Maica, José, Conchita, Francis, todos se cogen días en el mes de agosto.

La Coctelera parace que haya puesto el letrero de "Cerrado por vacaciones", apenas la gente escribe.

Y así, Agosto se hace eterno, caluroso, solitario, aburrido y pegajoso.

Yo este años sólo una semana he cogido para ir a Denia.

Antes le dí un toque de color a la cocina y al hall, nunca más, pitar me he dado cuenta que no es lo mío.

El resto del mes llego temprano al trabajo pero nadie me espera para tomar café, me quedo sin café y sin charla. No hay llamadas durante la mañana, ni mensajes, las horas se hacen largas, eternas, no apetece ni salir del aire acondicionado del edificio.

Al llegar a casa, una comida ligera y una siesta a veces en el sótano que es lo que está mas fresco.

En Agosto, por el calor, apenas salimos de casa, yo me doy un baño rápido en la piscina y me subo a disfrutar del sótano, paso las horas leyendo que es lo que más megusta, o paseando por internet, o aburrida de un canal a otro de la televisión.

Perdiendo las horas una tras otra. El lunes, igual que el miércoles, y que el viernes, que cualquier día de la semana.

Las persianas a medio echar, en prenumbra siempre, el ventilador puesto por la tarde, sin apenas hablar con nadie. Un día, otro, otro. El jueves, el domingo, todos los dias iguales.

Esperando que poco a poco todos vuelvan de sus vacaciones, que todos esten trabajando, que empecemos otra vez a escribir, que llegue septiembre con el colegio de los niños, con su rutina, que termine este calor.