Hay muchas veces que me resulta difícil escribir, contar, dibujar todo lo que siento. Hoy querría escribir algo que dentro de un tiempo al leerlo fuera capaz de hacerme recordar cada gesto, cada momento, pero ya veis, no soy capaz.

Escribo frases sueltas, palabras sin sentido, pero que me emocionan. Pensamientos deshilachados que van y vienen…

¡¡Cómo no, hoy tenía que ser jueves!

Empieza septiembre, apenas unos días faltan para que todos vuelvan, otra vez café y palabras por la mañana. Pocos días para que las hojas empiecen a caer lentamente de la catalpa del jardín, para acurrucarme por la tarde en el sofá del porche a leer o a escribir imaginándote, para que el Sol otra vez se refleje en la ventana. Otra vez roces, susurros. Pocas hojas quedan ya de este cuaderno que hace casi dos años empecé.

Hay veces que pienso que soy dos, que soy muchas, no sólo yo. Me miro en el espejo y no soy yo la que se refleja, no es la de siempre la que me mira a veces es una extraña, una loca desconocida ¡Tanto he cambiado!!.

Pasan los días, los años y no me doy cuenta, pero miro hacia atrás y no los reconozco...

Parece que acabaron los deseos, las caricias, los sueños por un momento, pero abro los ojos y otra vez te veo.

Dormí mal hoy, tú estabas ahí, hacia calor, mi cabeza no dejaba de imaginar, de pensar, de inventar nuestra historia. Sé que soñé, pero al despertar sólo lo recordé unos segundos, después desapareció el sueño, tan rápido como había venido. Yo estaba sudando, tu estabas a mi lado. Salí de tu cama y entre a la ducha.

Sé que hoy esto es un lio, que no entendeis nada, palabras sin sentido, montones de ideas, de pensamientos deslabazados.