¡Que tengo mucho morro! dicen en el trabajo, todo porque me voy cinco días de vacaciones a Marrakech. Ya se han olvidado de sus vacaciones del mes de Agosto cuando yo era la única que se quedó en el despacho.

Voy con Él y las niñas. Vienen las tres. María deja a Mateo con su padre y sus otros abuelos. Ana a su pareja solito en casa y Marta deja la universidad, la nieve y los deportes por unos días y se vienen con nosotros.


A compartir las tres hermanas otra vez una habitación y las risas. Comer cuscus, pinchos morunos y picante. Ver los atardeceres junto a la muralla. Hablar, hablar, hablar. Pasear entre palmeras. Asustarnos con los encantadores de serpiente.


Dormir en un Riads que son pequeños alojamientos tradicionales con pocas habitaciones situados en la Medina en pleno bullicio de la ciudad.


Pasar las tardes regateando en el zoco, cuatro mujeres con ganas de comprar y divertirse. ¡¡Menudo peligro tenemos!! ¡¡Pobre de él!! Que nos deje la tarjeta y él se quede tomando un te verde que nosotras solitas nos apañamos.


La verdad es que lo que más me apetece de este viaje es el ir juntos los cinco pues cada vez se complica más. Con el nuevo embarazo de María ya será imposible viajar durante unos años. Luego empezará Ana a tener niños y cuando queramos conocer otros sitios juntos seremos demasiados para ponernos de acuerdo.

¿Son chulas las fotos verdad? Maravillosos esos colores rojos, ocres, azules, verdes morunos.

Ya os pondré alguna foto y os contaré a la vuelta.