Tarde de Reyes, casi ya una semana de este 2009 y sigo pensando un nombre para él, parece que este año se resiste y me cuesta.


Quisiera que fuera "el año de las sensaciones".


Quiero disfrutar este año de todo lo que haga, de todos los sentimimientos, de las pequeñas cosas, de una tarde a solas en el porche, del café caliente por la mañana, de las charlas por la noche con mi hija pequeña tapadas con la misma manta, de la ducha caliente temprano,

de la música de Fito a tope en el coche, de cada caricia que reciba aunque sea sólo un roce tuyo, de las mañanas pesadas detrás del ordenador sin que nada pase, de los jueves, de esa mirada picara, de una tarde en casa cosiendo, de un fin de semana con Mateo: de su sonrisa cuando entro en la habitación a despertarle, de su lengua de trapo, de sus manos tan pequeñas, de las pompas de jabón.


Disfrutar de un paseo por el parque, de las comidas de chicas, de ver las fotos recién hechas, del otoño en el jardín, de las visitas relámpago de Ana de sus ingeniosos y cariñosos mensajes, de una llamada inesperada, de un abrazo fuerte, del nuevo embarazo de María, del próximo nacimiento de la pequeña Lola,

de la música de Cat Steven, de las sobremesas de los sábados.

Quiero sentir otra vez mariposas en el estómago, besarle en la comisura de su sonrisa, perderme en la niebla,

Quiero disfrutar de todos los sentidos: del olor a chicle y café, del sabor de los besos, de los suaves roces bajo la mesa, de la sonrisa pícara, de los susurros, de los te quiero.

Quiero que mi vida no cambie asi soy feliz, también soñar despierta, ir al cine una tarde, sonreír al despertarme cada mañana, arreglar el trastero.


Quiero regaliz negro, emborracharme otra vez con tu amor, no perderte nunca, leer los libros que abandoné a medio, preparar comidas ricas y que vengan mis hijas a comer, disfrutar de esas horas de comida, de las mañanas de sol en invierno, de los días de lluvia, de los paseos de la mano de mi padre,

de las tardes corriendo en la cinta del gimnasio, de verle sentado a mi lado en el sofá aunque no hable, de escribir un poquito cada día, de equivocarme otra vez y otra, de cada siesta de domingo,

disfrutar de los primeros años de madurez, de todos los díasazules.


Quiero, quiero, quiero sentir todo lo que este año pase a mi alrededor. ¡¡Ya tengo nombre para este año!!, quiero disfrutar del “año de las sensaciones”.