Parece que hoy haga todo por última vez, Doblo la esquina y está tu luz encendida. Está amaneciendo. Tu estás en el despacho, detrás de esa ventana, hoy por última vez.

Quiero subir para bajar juntos pero me resisto, te llamo por teléfono, me responde tu voz sonriente.

 Mariposas en el estómago revolotean mientras nos acercamos a tomar café.

 

 Último café aquí en la mesa donde hemos consumido miles de cafés, millones de palabras.

¡Mañana estará la luz de tu ventana apagada, no sé donde tendré que llamarte, no sé donde será a partir de ahora nuestros cafés y los millones de palabras que nos quedan por decir.

 El día 1 de Abril empezó a trabajar en su nuevo destino. De momento no nos hemos visto, pero hemos hablado muchos días por teléfono.

¡¡Se ve que a partir de ahora nuestra amistad será telefónica!