Me arrepiento de quererte hasta los días que tú me rechazas,

esos días que tu no sabes que existo,

los que estás sentado a mi lado en el sofá y no me miras,

las horas que pasan sin que tu digas una palabra.

Me arrepiento de no ser capaz de dejarte, 

de no gritar  que me mires,

de mendigar tus caricias,

de seguir deseando tus besos,

de no ser capaz de correr lejos y ya no volver.

Me arrepiento de seguir queriéndote siempre un poco más

mientras tu me quieres un poco menos.

Me arrepiento de olvidarlo todo si una tarde  tú me miras.