Estás sentada en el suelo, a mi lado en el sofá,  jugueteando con el ordenador, mirando fotos, y chateando con unos y con otros. Te miro de reojo. ¡Como has crecido! Sigues teniendo cara de niña y un remolino en el flequillo. De vez en cuando comentamos algo sin importancia. Sólo quedan unos días para que te vayas al Pirineo. No sabemos por cuanto tiempo, pueden ser unos meses, un año o ¿quien sabe?, quizás, ojala, este sea el trabajo de tu vida.

 Estas aquí sentada en el suelo, como montones de noches, pero yo te imagino bajando del autobús del cole una tarde cualquiera, los ladridos de Perico me avisan de tu llegada. ¡Hola MAMÁ! Y Perico chuperreteando tu cara. Un rato de dibujos animados, una medialuna o un bollicao y el resto de la tarde sentadas las dos en el porche repasando lecciones, haciendo deberes. ¡Cuantos años!, pero me parece que hubieran pasado sólo unos meses, sigues siendo "Mi Ratita Preciosa, la pequeñaja de la casa" por más que hayas terminado la carrera y seas ya una mujer hecha y derecha.

Cada vez que te miro es para recordar que te vas, sólo quedan unos días. Me pego a ti todo el fin de semana, bajas a tu habitación y allá que voy yo. Me tumbo en tu cama mientras tú metes las cosas de esquiar en una caja. Sábanas, toallas, marcos de fotos en otra caja para personalizar la que será tu nueva casa.

Has crecido. De repente te has hecho mayor. Te miro, estás preciosa. El pelo, con una goma, un moño mal hecho, todavía te dura el moreno del verano. Suspiro. ¿Qué pasa mamá? Me preguntas. Sudaderas calentitas, camisetas de colores, ilusiones todas, pantalones vaqueros en otra  caja, el coche irá a tope, los esquis, la tabla. Sacas cosas y cosas de tu armario pero a pesar de ello sigue estando lleno. Las estanterías de la librería con cien fotos: las cuatro (María, Ana, tu y yo) en Marruecos, tus amigas del colegio, con el abuelo un verano en Cádiz, Mateo que sonríe, fotos con el último novio. Tus ojos entre verdes y grises, dependiendo del día que hace. Y mi mente sigue en el porche viéndote ensayar el baile de las Spice-girl para la fiesta de fin de curso con tu sonrisa pícara y el remolino en el pelo.

 

Cena para los cinco a las nueve en la cocina. ¿Qué tal el cole hoy niñas? ¡Esta niña no come nada!, y un día y otro día tortilla de patata, lo único que comías, parecía que ibas a ser una delgaducha siempre. Después sobremesa todos, te tumbas sobre mi en el sofá, tapadas con la manta amarilla, un masajito en la cabeza. Luego ¡Ala, Todos a la cama!

 Las montañas parecen estar todavía más lejos que Italia en tu año de Erasmus, 6 o 7 horas en coche. También esquiareis los fines de semana, ya ha empezado a nevar, ¡Tengo frío hoy!, más de un metro de nieve en Baquiera. Trabajaras las fiestas. Las Navidades, en unas pocas semanas. Las campanadas sonarán este año por primera vez sin ti. Y a partir de ahora pendientes también del tiempo que hace en los Pirineos y ya, cena en la cocina sólo para dos.