He dicho mil veces que me gusta la lluvia, que esos días en que paseo debajo de un gran paraguas negro me encantan, que las palabras escritas me salen mejor los días de lluvia, que es estupendo el olor que deja en la tierra y ponerse unas botas rojas de agua, que la lluvia trae una sonrisa en cada gota, que los días grises tienen ese halo de misterio, de nostalgia, de deseo...

Que un beso bajo la lluvia sabe mejor, que asomarse a la ventana para ver caer las gotas que resvalan y hacer dibujos en el cristal es fantástico, que pasar rápido conduciendo por un gran charco me divierte, que guarecerse en un portal con él puede ser una locura, que empaparse un día con él es un sueño... 

Pero, ya está bien, ¡Si lo sé no lo digo!.