Depende del día, de cómo me levante, de si hace Sol o está nublado, de si tengo prisa o puedo ir despacio pensando en mis tonterías.

Normalmente lo hago siempre mientras camino los mil pasos más o menos que me separan del sitio donde tomo ese café contigo (que también los he contado, novecientos ochenta y tantos pasos si llego tarde o alguno más de mil si voy relajada).

Unos días intento no pisar raya, eso consiste en tener que dar de vez en cuando un paso más largo y pasar casi rozando una raya de la calle o bien dar algún paso más cortito para así tampoco tocar con la punta de mis zapatos de tacón la raya. Esas rayas que separan los adoquines de la calle, unas rayas que a veces consisten en una fila más oscura de baldosas, otras son las rayas de un paso de cebra, una grieta en el pavimento....

¡¡¡Rayasss sin más!!! Me figuro que él que tenga esta misma manía me entiende perfectamente, él que nunca ha pensado en no pisar raya no sabrá ni siquiera que las calles de cualquier ciudad está llena de rayas: rayas blancas, oscuras o de colores unas veces muy juntas otras demasiado separadas.

Otros días el juego de esos mil pasos es al contrario, he de pisar todas las rayas que me encuentro aunque eso me haga ir haciendo zis-zas de aquí para allá. Hay días como hoy que cuento a las personas con los que me cruzo, esta mañana 27 hombres y 19 mujeres...

¡¡La verdad es que hay manías tontas y pensareis que me estoy volviendo loca, pero no es eso, es que no tengo otros problemas o cosas más importantes en que pensar!!

P.D. el problema algunas veces es encontrarse un suelo como el de la foto. ja, ja,ja,