Terminó agosto, el aburrido y torrido agosto. Salgo de ese letargo de no hacer nada durante treinta días.

Hoy me he puesto a revisar, a arreglar papeles, pensamientos y cosas que tengo escritas y de repente me he preguntado si Diasazules y yo somos la misma persona. Si lo qué yo escribo y lo qué ella cuenta es lo mismo, y me he dado cuenta que no.

Yo cuento, escribo lo que pasa a mi alrededor, lo que me gusta, mi vida, la de mi familia, mis viajes, mis tardes en el porche...

 

 .. Y ella no, ella cuenta sus fantasías que pueden ser las mías pero que yo no me atrevo a escribir, ella es mas descarada, más lanzada, habla sin tapujos, escribe a veces como a mi me gustaría escribir. Ella es romántica, enamoradiza como yo. Cuando leo lo que he escrito como Díasazules me doy cuenta que no es como lo que yo puedo escribir en mi diario, aunque a veces sea lo mismo, ella utiliza otras palabras.

Ella ve las cosas con más naturalidad, ella es más libre, más abierta, no le cuesta decir las cosas. Me conoce muy bien, sabe lo que me gusta, lo que quiero, lo que me hace soñar, sabe que soy feliz con una sonrisa, que me encanta hablar y escuchar, que sigo loca por Él aunque yo a veces lo niegue...

Me gusta como ella escribe, como habla de mi, como llega a contar mis sueños como si fueran los suyos.

Diasazules es una mujer inventada, que nació una tarde de lluvia sentada en el porche de casa hace más de dos años. Una mujer alegre, sin problemas, charlatana, sin complejos, una mujer que escribe en azulgrisaceo y que ve la vida en colores claros. Una mujer que algunas veces me gustaría ser y que otras va demasiado rápida para mi.

Una mujer que inventé resuelta, feliz, que comparte mis sueños, mis pensamientos, mis tardes a solas, que le gusta inventar y escribirhistorias. Historias de amor, de desamor, de lugares soñados por mi, de días grises y azules, de pedacitos del alma, de historias de colores, de aquí y de alla...

Ella y yo, ¡Tan iguales, tan distintas!