Si es por la mañana, veo que el día empieza bien y si es a la hora de comer, veo que la comida es lo de menos. Veo que el tiempo se para, que me gusta escucharla tanto como mirarla y un poco menos que los deseos de callarla.

Veo la mezcla perfecta de mujer y amiga, de provocación y recato. Veo lo que no me apetece dejar de mirar.