El pelo recogido en una cola mal hecha. El reloj se paró el viernes poco antes de las nueve, cuando volvía de tomar café. Un par de uñas mordidas, me desperté esta mañana con la pesadilla de siempre.

Hoy el peso marcaba medio kilo de más, es día de regla, la cara con ojeras, recien lavada y sin pintar, no llevo medias, las piernas de un blanco casi enfermizo. La ropa del verano pasado descolgada encima de la cama, nada me sienta bien. Ni una sonrisa cuando me miro en el espejo. el cielo cubierto de nubes.

¡Ganas de meterme en la cama otra vez y despertar mañana!