Un día igual a otro, ayer lo mismo que hoy. Juntos, al lado pero no se ven. Sentados en el mismo sofá pero a cientos de kilómetros de distancia sus pensamientos. Las nubes dejaron de tener forma de corazón. Los días no son de mil colores ya.

No hay palabras, se las ha debido llevar el viento y la rutina que entró en sus vidas un día sin pedir permiso.

 ¡Todo parece haber cambiado! También ella es distinta, él le ha hecho cambiar. Ya no le gustan las cosas de antes, ya no ríe con sus gracias, ya no espera el beso de buenas noches, ya no le gusta ducharse a su lado, ya no suspira por sus caricias, ya no se le pone la carne de gallina cuando él la roza...

Los días se repiten. Una cama demasiado grande, con sábanas blancas, les separa. Hoy igual que el lunes que el martes igual que la semana pasada... ¡Monotonía!