Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete días sin ti parecen una eternida, cada uno con cientos de minutos, de vacios, de pensamientos, de soledades, de ir, de venir.

Una mañana seguida de una tarde, después la noche, la temida oscuridad 

y después otra mañana con su pesadilla de siempre incluidad al despertar y no saber si levantarse o no. Cerrar los ojos e imaginar maravillas, tu sonriendo a mi lado, cambiar las pesadillas a sueños para poder empezar el día.

Han pasado los minutos uno, dos, tres, cien,  ciento uno... pasan mil, un día, dos, tres, cuatro, cinco,  pasan seis...