Cuando miro tu falda, no puedo evitar, ni quiero, el recuerdo de ella sobre el suelo del pasillo, tu desparpajo, su función de alfombra y todo lo demás... Tu falda, está tan cargada de recuerdos, que si un día te cansas de ella, me la pido para funda de almohada. 

 ¡Lo siento, nunca podrá ser tuya!! Cuando ya esté totalmente deshilachada y no me la pueda poner, ocupara un sitio preferente junto a otra falda, la verde, guardadas las dos en un baúl, en el trastero de mis recuerdos maravillosos. 

 Aunque estoy segura que ella, como yo, preferiría ser la funda de tu almohada para seguir a tu lado soñando juntos.